Entorno a la tecnología y la filosofía
La vida humana puede describirse como un dialogo prolongado con el mundo. El hombre interroga el mundo y es interrogado por él. Este dialogo es regulado por la forma en que definimos las preguntas validas que dirigimos al mundo o que el mundo nos dirige, y por los modos que podemos identificar las respuestas relevantes a esas preguntas. Hoy en día mantenemos un dialogo con el mundo fundamentalmente a través de Internet. Si queremos preguntarle algo al mundo actuamos como usuarios de Internet. Y si queremos contestar las preguntas que el mundo nos hace, actuamos como proveedores de contenidos. En ambos casos, nuestra conducta dialogica se define por reglas especificas y por los modos en que las preguntas se formulan y se responden en el marco de Internet
Bajo el actual régimen de funcionamiento de la web, estas reglas y modos las define Google, desempeñando el papel que tradicionalmente tenían la filosofía y la religión. Google es la primera máquina filosófica conocida que regula nuestro dialogo con el mundo sustituyendo “vagos” presupuestos metafísicos e ideológicos con reglas de acceso estrictamente formalizadas y universalmente aplicables. De acuerdo con estas reglas, cada pregunta tiene que ser formulada como una palabra o una combinación de palabras. La respuesta se da como una serie de contextos en los que esta palabra o combinación de palabras pueden ser descubiertas por el motor de búsqueda. Esto significa que Google define la pregunta legitima como una pregunta sobre el significado de una palabra individual e identifica la respuesta legitima a esta pregunta como una muestra de todos los contextos accesibles en los que aparece esta palabra. La suma de todos los contextos que se muestran es considerada aquí como el verdadero significado de la palabra planteada por el usuario.

Así Google presupone y codifica la disolución radical de la lengua en conjuntos de palabras individuales. Opera a través de palabras que están liberadas de su habitual sujeción a las reglas del lenguaje (a su gramática). Tradicionalmente, cuando uno elige el lenguaje como medio de comunicación con el mundo, asumimos que nuestras preguntas, para ser legitimas, tienen que adoptar la forma de oraciones gramaticalmente correctas. Obviamente, estas preguntas pueden y deben responderse solamente con un discurso gramaticalmente correcto. Google disuelve todos los discursos al convertirlos en nubes de palabras que funcionan como colecciones de términos más allá de la gramática. Estas nubes de palabras no dicen nada, solo contienen o no contienen tal palabra en particular. Por lo tanto, Google presupone la liberación de las palabras individuales de sus cadenas gramaticales, de sus ataduras al lenguaje entendido como una jerarquía verbal definida gramaticalmente. Como maquina filosófica, Google esta basado en la creencia de una libertad extra gramatical y en la igualdad de todas las palabras para moverse libremente en todas las direcciones posibles.
Las utopías pueden cumplirse también en el territorio aparentemente neutral, que todo lo iguala, de Google. En Crepúsculo de ídolos, Friedrich Nietzche había insistido en su tópico favorito de la “muerte de dios”, pero señalaba también la imposibilidad de desembarazarnos de Dios al continuar creyendo en la gramática. Esta comunión entre Dios y gramática residía en el hecho en que esta era entendida como la estructura del lenguaje erigida para tributar a dios (a la verdad). Para Groys, la fe que residía en la gramática encontró su final, ya que Google se ha convertido en una enorme maquinaria para destruir la gramática. Con la muerte de dios los edificios levantados para honrarlo, las iglesias, dejan de ser sepulcros y monumentos para convertirse en ruinas. En este mismo sentido, si el hombre a asesinado a Dios, el lenguaje se transforma en ruina, pierde su sentido fundamental y se desenvuelve en referencia a la nada, dando lugar al nacimiento del Nihilismo.

Desde el contexto al proceso
Bajo esta premisa, mi práctica artística se define como un proceso de formalización de esta interacción entre la filosofía y la tecnología, a partir de su reflexión entorno a la gramática.
Así, el proceso deriva de la acción de búsqueda de Google, entendida esta como la acción de destrucción gramatical (destrucción de la verdad). El resultado de esta búsqueda se materializa, a su vez, como el resultado de esta acción: la demolición del lenguaje y su conversión en ruina.
Formalmente, el proceso parte de las estructuras de información obtenidas mediante Lightbeam, un programa informático que desarrolla esquemas geométricos basados en los flujos de información que surgen a partir de una búsqueda en Google. La evolución de estas formas, en todas sus variables, deriva en el desarrollo formal de un proceso tridimensional que se estructura entorno a la idea de la nada, entendida como la negación de toda pretensión a un sentido superior, objetivo o determinista de la existencia.
Esta negación encuentra su continuidad en los procesos de materialización de la obra, ya que estas se basan en los métodos de fabricación digital vinculadas a la cultura “maker”. Esta cultura, también conocida como “cultura hacedora” o “La tercera revolución industrial”, es una cultura o subcultura que representa una extensión basada en la tecnología de la cultura DIY (Do it yourself o hágalo usted mismo). Esta promueve la idea que todo el mundo es capaz de desarrollar cualquier tarea. Esta premisa, vinculada al arte, tiende a subrayar la desmitificación del proceso de creación artístico, concerniente a la materialización de la misma, siendo los procesos de fabricación digital y el uso de ciertos materiales y diseños, en si, parte en la construcción del discurso.
Así, conceptos como verdad o ruina son tratados mediante una serie de ejercicios básicos que se desarrollan en la frontera de construcción-destrucción, primario-secundario, superficie-estructura, vacío-nada o original-derivado.
Debe estar conectado para enviar un comentario.